Bienestar corporal

Bienestar corporal

¿Por qué el bienestar corporal es tan importante? El cuerpo es el espejo de lo que sucede en nuestro interior y la conexión entre el alma y la mente. Cada pequeña parte de él es esencial para que estemos vivos y para que todo funcione correctamente.

Las tres dimensiones de nuestro ser: alma, mente y cuerpo

Como muchos maestros y guías espirituales afirman desde hace años, todos estamos formados por tres dimensiones principales: el cuerpo, la mente y el alma.

Estas tres dimensiones se cruzan e influyen entre sí mientras dan forma a la estructura y a los rasgos principales de las personas. El alma es la parte más profunda de nuestro ser, la que anima nuestro cuerpo y el origen de todas nuestras energías.

La mente nos permite razonar, juzgar y formular pensamientos y puede representarse como una caja en nuestro interior donde se guardan nuestros recuerdos conscientes e inconscientes.

Aunque el alma y algunos productos de la mente, como los pensamientos y las ideas, no pueden percibirse materialmente, el cuerpo es el reflejo externo que define físicamente nuestra forma y nuestro aspecto. Esas tres partes nos convierten en seres completos.

Gracias a la ciencia y al avance de la medicina a lo largo del tiempo, la dimensión que más conocemos hoy en día es la que podemos percibir materialmente, es decir, el cuerpo.

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¿Qué sabes de tu cuerpo? ¿El cuerpo es el espejo de nuestras experiencias?

Nuestro cuerpo, también descrito científicamente como “organismo” y el reflejo principal de nuestra alma y nuestra mente, es un sistema complejo constituido principalmente por unos 37 billones de células, numerosos subsistemas, órganos, tejidos, articulaciones y huesos. Representa nuestra dimensión física.

Gracias a él, nos relacionamos con el mundo que nos rodea y tenemos contacto directo con él y otros seres.

El cuerpo representa nuestro aspecto exterior y puede reflejar lo que sucede en su interior. Por otro lado, si tu organismo está sano y coexiste en armonía con las otras dos dimensiones, ese equilibrio positivo genera una condición de bienestar general.

En resumen, te sientes bien, saludable, a gusto y con la energía adecuada para enfrentarte de forma activa a las situaciones cotidianas.

Aunque esto representa la condición ideal, en realidad es difícil alcanzar y, sobre todo, mantener ese estado de bienestar, ya que estamos constantemente expuestos a distracciones, problemas, preocupaciones, pensamientos o sentimientos negativos, enfermedades y situaciones estresantes que rompen nuestra estabilidad.

Todo lo que nos pone en problemas y nos aleja de un estado de bienestar se refleja en primer lugar y de forma directa en nuestro cuerpo. Te das cuenta porque tu cuerpo es el espejo de tus experiencias. Si te caes de rodillas, verás la herida o, al menos, el moratón.

Piensa en un resfriado común. Cuando tienes un resfriado, no puedes respirar bien, la nariz se te vuelve roja, los ojos te empiezan a llorar y se te cambia el tono de voz. Cuando sufres un problema sentimental o estás en un estado mentalmente confuso, los pensamientos y los sentimientos negativos se reflejan en tu cara y tus gestos.

En casos más serios, si experimentas un trauma y no eres capaz de reaccionar, tu organismo sufrirá la falta total de energía y, si no recibes la ayuda de un profesional, te arriesgarás a contraer enfermedades mentales más graves, como la depresión.

Tu cuerpo revela en el exterior tu estado interior. Como indicador importante que permite comprender lo que ocurre en tu interior, debe tratarse de forma adecuada, como un tesoro valioso.

¿Cómo podemos cuidar nuestro cuerpo a diario?

Cuidado corporal y Bienestar

Puesto que el papel mediador de nuestro cuerpo es esencial para percibir, al menos en parte, lo que ocurre en nuestro interior, debemos cuidarlo de una forma muy precisa.

La pregunta es: ¿CÓMO?

En primer lugar, el peor enemigo de nuestro cuerpo, así como de nuestra mente, es el estrés. Para lidiar con el estrés y evitar que se convierta en un factor que desencadene problemas de salud, hay que empezar a adoptar hábitos más saludables:

  1. Hidrátate: nuestro cuerpo está compuesto por alrededor de un 60 % de agua, y para mantener este porcentaje hay que beber entre 2 y 2,5 litros de agua al día.
  2. Sigue una dieta saludable: presta atención a lo que consumes a diario y elige alimentos y nutrientes que aumenten tu energía, contribuyan a mantener tus niveles saludables de biomarcadores y, a largo plazo, promuevan tu longevidad.

    Si no sabes por dónde empezar, busca la ayuda de un nutricionista o un experto para que te informe sobre la alimentación, ya que todas las dietas son personalizadas y dependen de las necesidades del cuerpo. También puedes aprender a leer las etiquetas de los alimentos, que indican qué tipo de ingredientes incluye el producto e informan de su calidad.

    El nombre del producto debería revelar el ingrediente principal que contiene. ¿Cómo puedes comprobarlo? Lee la lista de ingredientes de la etiqueta y, si el primero no se corresponde con el título, hay un problema. Por ejemplo, si el primer ingrediente de la crema de avellanas es azúcar y la avellana está en la cuarta o quinta posición, significa que el porcentaje de avellanas, que debería ser el ingrediente principal, es menor a la cantidad de los demás, sobre todo a la del azúcar.

    Este es un indicador importante de la calidad del producto y de sus propiedades. Tanto si tienes un buen estado de salud como si tus niveles de glucosa son inestables, deberías evitar esos productos. Elige bien lo que comes. No te limites al nombre del producto, mira los ingredientes y los valores nutricionales y elige alimentos saludables para tu bienestar corporal.
  3. Dedica tiempo a descansar y dormir: tu cuerpo necesita dormir entre 7 y 8 horas cada noche. Excepto el fin de semana, intenta dormirte y poner el despertador todos los días a la misma hora para que puedas establecerte un tiempo para descansar.

    Si te cuesta dormirte, apaga los dispositivos electrónicos, bebe una infusión de hierbas antes de acostarte, intenta crear un ambiente tranquilo a tu alrededor, con sonidos naturales, cierra los ojos, vacía la mente y deja que tu cuerpo perciba la suavidad del colchón. Solo tienes que ser consciente de tu respiración y dejarte llevar a un estado de relajación.
  4. Haz algo de actividad física: tu cuerpo no se ha creado para estar quieto, necesita moverse y estar activo. Si no eres una persona atlética o no te gusta hacer deporte en general, empieza a caminar de forma moderada a intensa durante una hora al día. Reserva tiempo en tu rutina para practicarlo y luego ve a por objetivos más exigentes de vez en cuando para mejorar tu actividad física.
  5. Evita el uso de geles, cosméticos o cremas químicas que, aunque parezcan que puedan mejorar tu apariencia, podrían provocarte daños en la piel o reacciones indeseadas. En este caso, las etiquetas también son muy importantes. Usa solo productos naturales para la piel y en cantidades limitadas, excepto si te los ha recetado un profesional sanitario.

Esas son las medidas básicas para el cuidado y el bienestar corporal, que puedes transformar fácilmente en hábitos.

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Mientras las células de tu interior se rejuvenecen, el exterior de tu piel estará un 25 % más hidratado, gracias a los 2 litros de agua que se recomiendan consumir al día, además de las L-Drinks y las infusiones de hierbas incluidas en el kit ProLon®.

Junto a las L-Drinks y las infusiones, durante los 5 días se consume una mezcla saludable de sopas de verduras, barritas de frutos secos, aperitivos vegetarianos y suplementos ricos en minerales que mejoran los niveles de energía corporal y la claridad mental y que permiten tener una actitud proactiva y concentrarse en las actividades.

¡Al final del viaje rebosarás de energía e hidratación y sentirás que tu interior se ha regenerado! 

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